Sutil y reiterado el acoso psicológico en el trabajo, alerta Ana Gabriela Rincón

A pesar de ser el principal riesgo psicosocial en el ámbito laboral, el mobbing o acoso psicológico en el trabajo es, paradójicamente, el que menos atención recibe, alertó la investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, Ana Gabriela Rincón Rubio.

Esta situación completamente indeseable, subrayó, tiene afectaciones para quienes la padecen, las organizaciones y la sociedad en su conjunto. Es posible prevenir y evitar ese comportamiento porque todas y todos tenemos derecho a vivir en espacios libres de violencia.
La también secretaria de la Comisión Interna para la Igualdad de Género de dicha entidad universitaria, además de tutora y profesora en el Posgrado en Ciencias de la Sostenibilidad, señaló en entrevista que este fenómeno repercute en la productividad y se pierden habilidades laborales y cognitivas. Por ejemplo, el individuo comienza con distracciones, olvidos, procesos de ansiedad, depresión o crisis de pánico.
A esos estados socioemocionales y psicológicos es probable sumar los físicos: gastrointestinales o migrañas, los cuales impiden que cumplan sus funciones de manera óptima. Además, se presenta rotación rápida de personal, pérdida de recursos en procesos jurídicos, de reputación de las instituciones y, sobre todo, de talento expulsado del centro laboral.
De acuerdo con la experta, las personas acosadas suelen ser cumplidas, sobresalen y poseen diversas cualidades. Hay funciones que pierden de manera temporal; de no ser atendidas quedan en condiciones que les impiden desempeñarse en el ámbito laboral.
En cualquier sentido
El mobbing es un proceso sistemático de violencia encaminado a la destrucción de un individuo o grupo; puede llevar a la renuncia, desintegración de la vida personal o hasta ideaciones suicidas. Al respecto, aclaró, es importante diferenciarlo del conflicto, inevitable en cualquier espacio de interacción humana, donde es posible recurrir a la mediación y que, gestionado de manera adecuada, fortalece a las comunidades.
Se registra de manera sutil y reiterada: pérdida de objetos, omitir invitar a una reunión, evitar saludar, quitar responsabilidades o ser más estrictos con la víctima, entre otras. Sin embargo, pueden ser tantas acciones como “la creatividad humana perversa”; además, el cúmulo de agresiones constituye una “tecnología social de violencia”.







